Durante nuestro último viaje a Canta, luego de viajar varias horas y dar una vuelta por el pueblo de canta contratamos un servicio de turismo a la cordillera de la viuda.
Salimos a eso de las 11:30, antes de almorzar.
El viaje era largo debido a ser un camino angosto de montaña donde no se puede ir rapido, asi que subimos hasta la laguna de siete colores donde tuvimos la suerte de ver algo de nieve. Hasta ahi ya Belen se habia quejado timidamente un par de veces sobre que tenia hambre.
Ya bajando y siendo mas de las dos de la tarde ya Belén comenzo a establecer su posicion claramente y en voz alta de forma que todos los que estabamos viajando escuchamos sus reclamos, "tengo hambre", "mi panza va a explotar"
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